Nuestra Señora y Madre de los Desamparados
La presencia Materna de Dios
La imagen de Nuestra Señora y Madre de los Desamparados encarna el rostro doloroso y maternal de María ante la pérdida de su Hijo durante tres días en el templo. La talla ha sido atribuida a Gabriel de Astorga, escultor perteneciente a la saga de los Astorga y activo en el ámbito de la imaginería andaluza del siglo XIX. En la obra se aprecian rasgos característicos de esta escuela: un tratamiento delicado del rostro, facciones armoniosas, mirada expresiva, y una contención emocional que transmite un dolor sereno y profundamente humano.
Bajo tu Amparo nos acogemos
Madre de los Desamparados
La Virgen presenta una iconografía clásica de Dolorosa, con la cabeza levemente inclinada y el gesto recogido, invitando a la oración y a la meditación. Su expresión refleja tristeza, pero también fortaleza y aceptación, subrayando su papel como Madre Protectora y Refugio Espiritual de los Desamparados. Esta advocación nace en Valencia a comienzos del siglo XV, ligada al padre Juan Gilabert Jofré, quien en 1409 impulsó la creación del Hospital de los Inocentes, destinado a acoger a enfermos mentales, pobres y marginados, considerados entonces los más “desamparados” de la sociedad.
Santa Madre de Dios
Reina del Domingo de Ramos
La Virgen fue proclamada protectora de estos enfermos y de los desvalidos, convirtiéndose con el tiempo en símbolo de amparo, caridad y misericordia.
Es la Imagen que cierra el cortejo del Domingo de Ramos. Nuestra Madre procesiona bajo palio burdeos realizado por el taller ecijano de Jesús Rosado, y estrenado en 1997. Los respiraderos de plata son obra de Jesús Domínguez y estrenados en el año 1995. La cuadrilla de costaleros del paso de palio cuenta con 28 costaleros.
